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La Coctelera

Bibliotecas y Cultura, Blog Interactivo con Teresa Peralta

Por la cultura y la educacion para mejorar la nacion

27 Julio 2010

El Libro en la R. D.

SE INICIA UNA SERIE DEDICADA A EXPONER ALGUNOS ASPECTOS QUE MOTIVAN EL BAJO COMERCIO DEL LIBRO IMPRESO ¿Adiós al libro impreso? LIBREROS, ESCRITORES, FUNCIONARIOS, PROFESORES, Y DEMÁS INTERESADOS APORTAN DATOS Y CIFRAS QUE APUNTAN HACIA UNA CRISIS DE LECTURA EN CUANTO A LA CALIDAD DE LA OBRA QUE SE BUSCA.

     

Laura Durán Santo Domingo

Según Juan Luis Cebrián "nos encontramos ante un verdadero cambio de civilización". El consejero delegado del periódico "El País" se refería a que el mundo de hoy se encuentra inmerso en un proceso de transformaciones permanentes ante la llegada de la Era Digital.

El reputado periodista, entrevistado en el transcurso del Almuerzo Semanal de Multimedios del periódico El Caribe, no se refirió a la suerte del libro impreso frente a la tecnología, tema apasionante y objeto de múltiples debates. Sin embargo, Cebrián, vinculado también al Grupo Santillana, al que pertenece la editorial "Alfaguara" cuyas publicaciones impresas son de gran arraigo en el país, vaticinó que la prensa escrita va a sobrevivir aunque deben transformarse porque "los periódicos del siglo XIX se parecían mucho a los actuales" y las nueva tecnologías son oportunidades de crecimiento y transformación de los medios impresos.

Pero, mientras ese tema "se resuelve" la situación del comercio del libro dominicano es alarmante.

Desde la adolescencia deberíaenseñarnos de que: "leer es como navegar en un océano de conocimientos, para no seguir navegando en el pantano de la ignorancia". La lectura es más que una actividad placentera y recreativa, un viaje increíble a través de mundos desconocidos; los libros me transformaron, me educaron.   

Sin embargo, en nuestro país, el "negocio" del comercio del libro viene en decadencia desde hace algunos años. En los albores de los años 80, en la Cuidad Colonial, área donde se encontraban las principales librerías de Santo Domingo, se existían alrededor de 18 establecimientos y en la actualidad solo quedan cuatro.

La cruda realidad
Cada día, las librerías van disminuyendo, las deudas de los servicios básicos, pago a empleados, pago de impuestos y mantenimiento ahogan a los propietarios de dichos establecimientos, a tal grado, que muchos deciden establecer negocios paralelos. Tal es el caso de Víctor Santos, propietario de Philobiblia, quien admite que la realidad le obliga a buscar el concón antes que filosofar.

En su desesperación optó por brindar servicio de fotocopias y venta de materiales de oficina, sin embargo, la falta de energía eléctrica no le ayuda. Luis Luna, propietario de la librería que lleva su nombre, se ha amparado en la comercialización de libros de texto, pero, esta opción no le deja muchas ganancias debido a que los padres prefieren realizar las compras en los centros educativos o en las tiendas por departamentos. "Es una situación desesperante, si esto sigue así tendremos que cerrar. Las cosas están muy mal". Reconoce tristemente el comerciante Víctor Santos, quien ha tenido que privarse de ciertas comodidades para sacar su negocio adelante.

Decepción y desesperanza se respira en este ambiente, Virtudes Uribe, propietaria de la librería La Trinitaria aparenta gran desencanto; con más de 30 años en el mercado del libro ha perdido el interés. Santos, se une a esta queja: "este es un servicio romántico, existen muchas desconsideraciones con nosotros, eso mata nuestro amor por los libros".

Luis Luna reconoce que la situación económica que se vive en nuestro país impide que los libros sean una prioridad, pues como  tenemos tantas necesidades el libro pasa a un tercer plano. Hace 38 años atrás, recuerda Luis Luna, él y otros vendedores salían a las provincias a comercializar libros; en esos años pensaban que a estas alturas tendrían una mejor situación, pero ahora están peor.

Negocio en decadencia
La baja en la venta de libros se debe en gran medida a un problema cultural complejo y muy antiguo. En nuestro país no existe cultura de lectura. En ese sentido, Moisés Muñiz, escritor de Sosúa entiende que el mercado del libro está sufriendo una transformación no sólo en los libros, también en las revistas, periódicos y cualquier medio impreso de consumo masivo.

Mientras los libreros, escritores y editores se quejan y pierden la esperanza debido a la situación actual de la lectura, el Director del Plan Quinquenal del Libro y la Lectura opina diferente: "No creo que nuestros lectores no se interesen por lo libros. La muestra es que las librerías están ahí, y son un negocio que si no vendiera no existiera, además en los últimos años se ha multiplicado muchas veces el tiraje de libros de editoras y de autores independientes. Asimismo, en la Feria Internacional del Libro, que se realiza cada año, se venden muchísimos libros".

El futuro de las librerías es incierto. En todo este asunto se critica el sistema educativo nacional, Virtudes Uribe considera que no existe hábito de lectura en nuestro país, ya que  los maestros no ponen énfasis en los libros. La queja constante de Johnny Lama es: "el Ministerio de Educación debe incentivar más la lectura". El negocio del libro va en decadencia, reconoce Tati Hernández, escritora, entiende que este fenómeno es producto del sistema educativo actual, pues en los niveles básicos no se implementa la lectura como principal fuente de adquisición de conocimientos. "En mi época -recuerda Hernández- los maestros hacían más énfasis en la lectura, pero muchos educadores en la actualidad con tal de no corregir reportes prefieren no asignarle lecturas a sus estudiantes".

Los estudiantes no adquieren este hábito de manera mágica o producto de la casualidad, por lo tanto la psicóloga escolar y educadora Rosanna Luna, reconoce que en la educación básica es donde se debe iniciar la formación del hábito de lectura. "Los maestros tienen la importante tarea de enseñar a los niños la belleza del fascinante mundo de los libros y del conocimiento".  La especialista destaca que los educadores deben inyectar esta costumbre en sus estudiantes para que la reconozcan como la principal herramienta de aprendizaje.

Educación familiar
No solo la escuela es fundamental en la formación del hábito de lectura; también la familia debe inclinar a los jóvenes e infantes en la lectura. El escritor Johnny Lama está consciente de la importancia que juega la familia en la formación del hábito y reconoce que por más eventos y actividades que realicen los centros educativos para promover la lectura, si en el hogar no se les da seguimiento, estos esfuerzos no valen de nada.

Indhira Santos, estudiante de término de la carrera de Medicina de la Universidad Autónoma de Santo Domingo considera que el incentivo que necesitan los jóvenes dominicanos para interesarse en la lectura tiene que ver con la educación en el hogar, "desde pequeños hay que motivar a los niños la lectura, así al llegar a ser jóvenes mantendrán ese hábito y seguirán enseñándolo a las próximas generaciones".

En una entrevista para el informe de investigación: "Preferencias de lectura de los estudiantes de la carrera de Comunicación Social en las universidades de Santo Domingo",  llevada a cabo por estudiantes de comunicación social de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Eleanor Grimaldi, Directora General del Libro y la Lectura, declaró que "el estudiante exitoso es el que más lee aunque los medios de comunicación: la prensa, la televisión, el internet son a veces un apoyo, estos no siempre son los adecuados". La funcionaria del organismo estatal afirma que los mediadores de la lectura: padres, bibliotecarios, maestros, deben desempeñar su papel en la conformación del hábito de la lectura.

En el informe los estudiantes plantean que un joven que llega a la secundaria y aún más, a la universidad, sin hábitos de lectura requiere de mucho esfuerzo y trabajo, primero personal, pero sobre todo de su entorno. El cambio se puede lograr pero es preciso terminar con las barreras que se imponen al éxito de cualquier iniciativa inicial.

En 2007, La Subdirección de Lectura y Escritura del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, CERLALC, con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional, AECI, en  el "Encuentro Formación Docente en la Pedagogía de la Lectura y la Escritura" plantearon: "si bien es cierto que la formación de lectores y de escritores involucra sectores y actores diversos, la escuela es y debe seguir siendo el escenario principal desde el cual garantizar el derecho a una alfabetización plena. Históricamente ésta ha sido su misión fundamental y debe seguir siéndolo".

¿Habrá futuro?
El futuro del libro dominicano es impredecible, a pesar de las buenas intenciones del Estado en mantenerlo e incentivar la lectura. Hay quienes entienden que con el paso de los años, en nuestro país se leerá menos. Santiago Povedano, copropietario de Mateca cree imposible concretar el hábito de lectura y en vez del progreso se lamenta del retroceso que se vive en nuestro país, en este sentido confiesa que los libros más vendidos no llegan ni a 50 copias por mes.

Virtudes Uribe, corrobora con Povedano y recuerda: "antes vendíamos de 10 mil a 12 mil pesos diariamente y ahora menos de mil pesos. Si existiera cultura de lectura con los 4 millones de habitantes de Santo Domingo no se imprimieran solamente 1 mil ediciones, y de esas vender solo 200 y las demás tenerlas en casa arruinándose por las cucarachas y la polilla. Ya hay autores que solo imprimen 500 copias y ya se empiezan a ver ediciones de 300 ejemplares".  Otros mantienen la esperanza; Juan Freddy Armando, entiende que los dominicanos van multiplicando su interés en el libro y la lectura a través de las acciones que las distintas instancias estatales y privadas están desarrollando.

Sin embargo, los libreros están desconcertados, entienden que el problema del comercio del libro se debe a que no existe una cultura lectiva; otros opinan que las nuevas tecnologías son factores determinantes, en tanto que, algunos reconocen que deben renovar sus negocios, ofrecer productos y servicios innovadores, tales como venta de películas y discos. Además, proponen establecer clubes de membrecía, habilitar librerías especializadas y preparar espacios a las tertulias culturales.

El libro y los libreros son marginados, no poseen voces que los defiendan. El escritor Moisés Muñiz, se lamenta: "nos ha costado calar en el alma de este pueblo, somos como gusanos en una fiesta de gallinas. Pero estamos confiados en que nuestra labor tendrá sus efectos sobre la comarca, como de hecho ha comenzado a ocurrir".

El libro es un bien esencial, que es útil solo cuando esta abierto, cuando es manoseado y hábilmente devorado. El hábito de la lectura es una actividad vital para enriquecer el alma y despertar la conciencia del pueblo. Ojalá no tengan que cerrar las pocas librerías que nos quedan. Ojalá que la nueva civilización que Cebrián vislumbra, se apoye en el libro y sea más culta que la nuestra.

 

Tomado de Ventana, Listin Diario 1/3

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